A los fines de las necesidades académicas  ensayaremos  una conclusión pero lejos de significar un cierre nos resulta una apertura de lecturas y reformulaciones.

Luego de nuestros encuentros con el equipo completo de trabajo de esta investigación surgiron más que ideas terminadas  muchos cuestionamientos que atacaban al seno mismo de los cimientos de nuesta investigación.  

En principio, tomando los aportes de Z. Bauman  y los resultados heterogeneos y alternantes obtenidos en las aplicaciones  podemos pensar que la fluctuación hace a la definición misma del constructo de lo “líquido”, siendo ésta una de sus características principales. 

Pero sin embargo:  ¿sería prudente pensar que la mera presencia de la fluctuación anula por completo la “solidez” de un vínculo?, yendo un poco más a nuestros puntos de interés   ¿ Podemos argumentar que la liquidez de un vínculo afecta de manera directa lo que hemos nombrado anteriormente como “calidad de vínculo”?  ¿ cuáles podrían ser las características de esa relación? 

En nuestra investigación, vemos claramente como predomina la fluctuación, como no hay una lógica en cuanto a los valores que se manejan en la toma de decisiones, no hay un patrón de decisión. Se alterna entre “sólido” y “líquido” sin criterio aparente, e incluso estas decisiones varían en forma considerable entre un sujeto y otro. Sobre un total de cuatro decisiones, tres han sido notablemente llamativas en cuanto a la similitud en el gradiente sólido-líquido, quedando este muy parejo porcentualmente. Si tomásemos los aportes de Bauman los resultados de nuestra investigación se verían conducidos hacia la “liquidez”, ya que esta variación, esta indecisión, fluidez, o ambivalencia, en cuanto a la toma de decisiones nos obliga a ubicar los resultados dentro de dicha categoría.  Sin embargo, creemos que al ser una investigación en la cual el sujeto toma decisiones de tipo “líquidas” y “solidas”, dicha subordinación no sería plausible ni correcta, ya que de este modo se omitiría por completo la verdadera relevancia de la elección “sólida”.

Por otra parte los resultados obtenidos nos invitan a  re formular nuestras hipótesis y tomar en consideración los aportes de la obra de K. Gergen donde el mismo fenómeno postmoderno es entendido con algunas diferencias que, en un principio nos resultaron menores, pero que al avanzar en el intento de poner en juego los constructos, comenzaron a generarnos preguntas. Excede a este espacio desarrollarlas por completo pero conceptos que el autor ubica dentro de la Saturación Social como la perserverancia del pasado, aceleración del futuro en el marco de la multiplicación de las relaciones y su intensificación nos dan otro marco de interprestación del fenómeno FACEBOOK y de las plataformas de redes sociales en general.

 

Por lo tanto, como nueva hipótesis nos vemos obligados a plantear más bien un estado de insatisfacción, un momento de transición, de salto a un “nuevo paradigma” en cuanto a los modos de relación entre miembros. Este se caracterizaría por la falta de predominancia de lo “sólido” o de lo “líquido” pero también por la falta de  marcos más comprensivos para pensar el fenómeno mismo de esas posiciones más allá de su mera formulación. Los sujetos nos vemos  presos de la contradicción y tal es el motivo que conlleva a que se busquen alternativas de compromiso (como lo demuestra la ambigüedad de las decisiones) para apaciguar el impacto que produce la transición a estos “nuevos vínculos” que se están desarrollando. Dicho impacto no es más que producto de los cambios y, como todo cambio, conlleva novedad y desconocimiento de una parte de la propia personalidad. De este modo, y a consecuencia de lo mencionado anteriormente, los sujetos podrían ver amenazada su identidad, y éste sería el motivo fundamental por el cual se alternaría entre ambas opciones sin estar del todo convencido de la predominancia de una de ellas sobre la otra. 


Por otro lado, no encontramos alteraciones significativas en cuanto a las diferencias generacionales. Pensamos que esto podría deberse a que los nuevos modos de relación afectan de una manera u otra a todos los sujetos, que éstos conllevan a un impacto de tipo global. No quedó demostrado que los jóvenes de hoy sean más o menos sólidos que los adultos, sino que, por el contrario, ambos mantienen los mismos niveles porcentuales en el gradiente sólido-líquido. Por otro lado, hay que tener en cuenta que en la muestra de adultos que hemos analizado éstos comparten ciertas características en cuanto a que todos ellos están involucrados activamente en la tecnología e inmersos en las redes virtuales (condición necesaria para tener acceso a nuestra aplicación). Esto da cuenta de un tipo específico de sujeto adulto que a lo mejor no es del todo extrapolable al Universo real de la población de su misma edad.  

Arribamos a la conclusión de que forzar los resultados de nuestra investigación en las categorías “sólido” o “líquido” de Bauman, sobrellevaría más a una mutilación de la riqueza de los resultados mismos, que lo que quedaría expresado ante el reduccionismo del que intenta dar cuenta dicha teoría. No queremos promover una solución a la complejidad inherente a los modos de relación que predominan en la actualidad, sino intentar abrir interrogantes que den cuenta de la complejidad misma que opera en el seno de la postmodernidad. Ésta se caracteriza por el relativismo cultural y la creencia de que nada es completamente bueno o malo, generándose un nuevo sistema de valores, diferente al que venía imperando. Los avances tecnológicos, la exaltación de los vínculos virtuales, el boom de las redes sociales, no pueden menos que modificar los modos de relación tradicionales entre las personas. Y nosotros, como investigadores, no podemos descuidar a la hora de analizar los resultados de nuestra investigación que nos hallamos ante un momento de auge y de cambio de paradigma. Aún así, no se encuentran aún soluciones alternativas que nos dejen satisfechos, y mucho menos constructos teóricos que den cuenta de la complejidad de los avances de dichos procesos. Basándonos en el seno mismo de nuestra investigación, es que podemos argumentar que se han perdido los valores tradicionales; de esta manera, el sujeto no encuentra criterios a la hora de definir sus relaciones, fluctuando estas entre “sólido” y “líquido”. Pero, ¿acaso podría pensarse un “sólido”, o un “líquido” de modo puro? Creemos que esta pregunta debe ser contestada con un rotundo “no”. Existen niveles de liquidez y de solidez, pero ambos mantienen una cuota del otro en su seno mismo. Si bien estamos atravesando una etapa de transformación social, creemos que los modos de vinculación se adaptarán a los modos tecnológicos imperantes, a los modos de establecer relaciones, no siendo por ello más o menos relevantes para el sujeto. No hay que descuidar entonces que el impacto subjetivo que la experiencia imprime en cada uno de los individuos es real como real, y experimentado, sentido y percibido como tal (más allá de si este se desarrolla, o no, en un terreno virtual).


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Sobre Feisbuk Adventure

La presente investigación se desarrolla en el contexto de una materia cuatrimestral de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y pretende ser sólo un aporte para investigaciones futuras en torno a esta misma temática.